Dicen que el puerperio dura cuarenta días, lo que antiguamente era la cuarentena y desgraciadamente hay muchas mujeres que se sienten presionadas a volver a ESTAR y SER al 100% después de cuarenta días tras el parto.

De hecho se define como el «periodo inmediatamente posterior al parto, necesario para que la mujer se recupere totalmente tras el alumbramiento y vuelva a su estado anterior al de la gestación». JA. Quién estableció esta definición no había sido madre ni por asomo y seguramente no es mujer.

El origen de este término nada tiene que ver con motivos sanitarios; es debido a la antigua y religiosa costumbre de utilizar los periodos que comprendía el cuarenta, y a la alta religiosidad que por entonces se profesaba. La iglesia establecía basándose en textos bíblicos cuarenta días para que la mujer se purificase y dejara de manchar tras dar a luz. Los médicos (todos hombres) establecieron que ese era un buen número de cara al tiempo necesario para realizar un aislamiento preventivo. Muy científico todo.

El puerperio en realidad dura entre 1 y 2 años que es además el tiempo en el que la madre se reorganiza y se reencuentra después de la vorágine de tener un hijo y el tiempo en que la díada madre-bebé se distancia y después de establecer un fuerte vínculo y un apego seguro, el pequeño/a empieza a trabajar su independencia de mamá y mamá reaprende a estar más separada de su hijo (es un aprendizaje mutuo porque a las madres también les cuesta ).

Podemos entonces volver a tener más disponibilidad e independencia. Pensar antes en hacerlo es antinatural y antes del primer año absurdo.

Estos días pueden hacerse especialmente cuesta arriba dados los importantes cambios que suceden y es por eso imprescindible que la madre se cuide. Cuidarse para cuidar.

Puede parecer que no haces nada, sólo dando teta o jugando con un bebé (y si tienes más hijos pues ocupándote de ellos también), pero haces mucho, haces una tarea fundamental y crucial en la vida de tus hijos. Ahora es ese momento, ya volverá el hacer otras cosas.

Tras el parto las hormonas se vuelven locas y es por eso que aparece un estado anímico un tanto bipolar. Se pasa de la tristeza a la felicidad en segundos. Si, aparece una tristeza profunda, que nos conmueve y nos tira hacia abajo. Si sólo tienes ganas de llorar y no encuentras motivo aparente; tranquila, es normal. Le llaman el síndrome de baby Blue y conocerlo es importante para no asustarse y sobre todo para no reprimirlo.

La tristeza no es bienvenida casi nunca(aquí puedes leer sobre ella) y desgraciadamente esto no hace sino empeorar las cosas. Con nuestro afán de aparentar que estamos bien, sin entender de dónde viene esa pena tan honda y ocultandola a los demás, esto se puede cronificar en una depresión post parto. Y eso ya son palabras mayores.

Por eso aquí te dejo algunas recomendaciones de cuidados BÁSICOS tras el parto:

  1. Descansa con tu bebé. Es importante que establezcas desde el principio ese vínculo mamífero que surge de manera natural (si no hemos tenido complicaciones en el parto y se está gestando ya una depresión), un vínculo que surge con el subidón de oxitocina, la hormona necesaria para amar y cuidar a nuestro bebé. Esta hormona te llamará a no despegarte de tu hijo. No lo hagas. Menos cunas y más brazos y piel con piel. De verdad , hazme caso, esto es un bálsamo para esa tristeza que aparece los primeros días y es lo mejor para tu bebé que es tan frágil y acaba de llegar.

2. Si quieres dar el pecho es importante que te hayas informado bien, lee sobre lactancia, busca un grupo de apoyo en tu zona, busca asesoramiento si tienes dudas. La lactancia NO DUELE. Es algo natural y que no debe tener complicaciones. Mucha teta.

3. Acepta el momento presente; es complicado, estás cansada (has traído un ser al mundo), dar el pecho implica darte física y emocionalmente, tu cuerpo no es tu cuerpo no lo reconoces (dale tiempo se recuperará te lo aseguro) y mentalmente estás dispersa. No importa. Para lo que es importante ahora no necesitas la mente, solo todo tu amor. Volverás a pensar con claridad (si lo hacías antes 😉 )

4. Necesitas ayuda. Eso es así. Los primeros días en vez de visitas para tocar al bebé, necesitas comida, alguien que planche y limpie y que se ocupe de tus otros hijos (si los tienes). Es algo esencial porque tras el parto necesitas DESCANSO. Físico y emocional. Tu cuerpo se abrió literalmente para traer a tu hijo al mundo. En serio es toda una hazaña. Y no estás para nada más. No intentes ponerte a cocinar ni limpiar la casa. Delega y descansa.

5. Es importante que sepas desde ya que la mujer que fue a dar a luz ya no existe. Murió. Tal cual. Ahora eres otra mujer. Puede parecerte vulnerable, pero te aseguro que es mucho más fuerte y poderosa emocionalmente de lo que nunca fuiste. Para ello es preciso despedirte de tu anterior Yo. Déjala marchar .Ahora es otra etapa, ahora eres madre.

6. Si no te apetece no lo hagas. Si no te apetece no vayas. Sencillo pero parece que tenemos que seguir el ritmo establecido. Quedadas en bares, restaurantes, bullicio en casa, en la calle… Acabas de parir. Escucha tu cuerpo. Si no lo has hecho nunca empieza a hacerlo. Él te marcará los ritmos. Evita el exceso de estimulación. Pasa del «tienes que salir mujer». Hazlo cuando a ti te apetezca y punto.

7. Haz una lista con tus «necesito». A las madres con las que trabajo siempre se lo digo. Escribid lo que necesitáis. Os sorprenderá lo sencillo que es y al mismo tiempo lo que lo ignoraban vuestras parejas. Vuestra pareja necesita también que le digas lo que te hace falta.

8. Evita ambientes y/o personas tóxicas o que emanan energía cargante.

9. Camina por la naturaleza, te (os) vendrá muy bien. Sal que te de el sol.

10. Recuerda que estos primeros meses pasan muy deprisa.

11. Cuando pasen unos días empieza a pasar tiempo a solas también con tus demás hijos si los tienes. Para esto es imprescindible apoyo logístico de tu pareja o familia. No te agobies si al principio no puedes todo lo que quisieras. Explicaselo, aunque no les guste es mejor que tú les digas lo que sientes a que crean que ya no les quieres.

12. No veas el telediario, ni películas de dramones, ni cotilleos y críticas innecesarios. Sobre todo el primer mes evita esto. Es importante. Selecciona la información que recibes.

13. Es importante la alimentación. Tanto si das pecho como si no es crucial que te hidrates y te nutras. Verdura, mucha fruta, cereales y agua. Mucha agua.

14. Crear o buscar tribu es imprescindible. La crianza actual en soledad es caldo de cultivo de depresiones en la mujer. Si no tienes madre, hermanas, amigas con las que compartir este momento de crianza busca un grupo de madres donde te sientas cómoda. Grupos de lactancia y grupos de crianza en internet donde compartir dudas y experiencias sin sentirte juzgada.

15. Duerme lo que te apetezca y puedas. En mi segunda maternidad mi vida cambió radicalmente con el colecho. Desde el minuto uno. Infórmate en serio, es maravilloso y dormirás.

16. El humor es siempre un buen aliado. Tomate con humor esos contratiempos que puedan surgir estos días. Ir al wc con el bebé en brazos. Tetas que disparan leche. Ropa manchada. Peluflos y ojeras de oso panda. Riete. Pasará.

17. Acepta tu sombra. Eso que de pronto se reactiva en ti tras la maternidad. Emociones que surgen tras comentarios o situaciones que antes te eran indiferentes. Cambios en ti. Sombra es aquello que no quieres ver de ti misma. Los hijos vienen para darles luz a esos aspectos de nuestra vida que creímos relegados al olvido. Para ello es importante que trabajes en ti misma, en tu niña herida. Piensa eso que te saca de quicio. Esas explosiones de ira o de tristeza o de culpa que son desmesuradas, ¿de donde vienen? La crianza consciente es un comienzo maravilloso para nuestro crecimiento personal.

18. No te dejes. Haz ejercicio físico cuando te recuperes del parto; hipopresivos, yoga, andar, natación… eres madre y estás criando pero sigues siendo mujer y persona. Cuídate.

19. Escucha tu instinto, tu intuición de mujer y de madre. No te dejes influenciar por consejos no pedidos o mitos. Todo el mundo se permite opinar sobre la crianza. Lo que tu decidas está bien. Lo que te dicte el corazón está bien.

20. Saca tiempo para una ducha larga o un baño relajante. Haz meditación una vez al día. Disfruta de esa novela que tanto te gusta. Nutrete. Sino no podrás nutrir a tu/s hijo/s.

21. Cuando tengas un día de esos en los que nada funciona, estás cansada, apática, furiosa, triste y todo a la vez, respira. Todo esto pasará.

22. Busca ayuda de un profesional. Preferiblemente un especialista en psicología perinatal. Para eso estamos.

CONSEJOS PARA LAS PERSONAS QUE RODEAN A UNA MUJER QUE ESTÁ EN SU PUERPERIO:

  • Si quieres ayudar, PREGUNTA. Así acertarás seguro. Pregunta que necesita, pregunta si le importa que vayas a visitarle, pregunta que quiere comer, es más hazle comida y llévasela.
  • Todos piensan en el bebé y nadie en la madre. Si la conoces sabrás que puede hacerle ilusión. Un detalle puede alegrarle el día y hacerle ver que existe.
  • No le digas «se te pasará» cuando la veas triste o » con lo precioso/a que es tu hijo/a». Simplemente abrázale. Hazle ver que estás ahí, sin juicios, sin consejos. Sólo acompaña.
  • Entiende que sus cambios bruscos de humor son normales. Si te enfadas, le atacas o te lo tomas a lo personal no le ayudas. En serio, las hormonas son una droga muy heavy.
  • La crianza no es cosa de uno. Aunque el primer año la dependencia del bebé es a la madre, sostener a esa madre a nivel físico pero sobre todo emocional es fundamental. Si esa madre que sostiene a su/s hijo/s no es apoyada y apoyada por nadie, originará caída en picado más tarde o más temprano.
  • No des más trabajo. Si ya de por si la madre no tiene tiempo ni de ir al aseo, no le des más responsabilidades, ni quebraderos de cabeza.

La crianza no es tema baladí. Francamente es lo más duro y exigente que he hecho en mi vida. La culpa, la soledad, la tristeza y el juicio constante pueden ser mortales psicológicamente hablando para una madre. Es importante poder hablar de cómo te sientes y de tus inquietudes. Liberate de esa culpa que te atenaza.

Lo estás haciendo bien.


Sara

Enamorada de la vida y de las pequeñas cosas.

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