Escuchamos mucho este concepto. Lo leemos en muchos lugares. Relaciones tóxicas por aquí, relaciones tóxicas por allá… Pero ¿que son realmente este tipo de relaciones tóxicas y en qué se diferencian de las relaciones sanas?

En primer lugar, me gustaría en este post abarcar el concepto más amplio de relaciones tóxicas, que pueden ser de pareja, familiares, de amistad, en definitiva, cualquier relación interpersonal es susceptible de irradiar toxicidad.

En estas relaciones, existe un intercambio nocivo (de ahí el término tóxico), se da una dinámica disfuncional, no sana, patológica en casos extremos y casi siempre se suele emplear violencia física y/o psicológica.

Siempre se recomienda salir de este tipo de relaciones, terminar, pero en algunas ocasiones es difícil por quién es esa persona, en muchos casos hablamos de nuestra madre o padre y existen creencias muy arraigadas que nos impiden poner límites y por supuesto romper estas relaciones aunque nos dañen severamente.

A veces somos nosotros mismos los tóxicos, bien como iniciadores de este tipo de interacción malsana, ejerciendo el poder y el maltrato sobre otro o bien a través del modelado o a modo defensivo entramos en esa espiral de interacción nociva.

¿Qué debemos observar para saber que cualquier tipo de relación es tóxica?

  1. GENERA MALESTAR EMOCIONAL: Esto parece obvio y sería un indicador claro, aunque en muchos casos la interacción dañina llega a normalizarse y puede parecer que nos hemos inmunizado. Esto es una señal muy grave de cronificación del problema. No normalices lo que te daña. Jamás.
  2. NO TE SIENTES TÚ MISMO EN ESA RELACIÓN: A menudo escuchamos afirmaciones del tipo “Saca lo peor de mí”, “No me reconozco cuando estoy con él/ella”, “Me comporto de una manera que no me gusta cuando interactúo con x”. Este tipo de frases dan mucha información acerca de la calidad de la relación en cuestión.
  3. SIENTES QUE ERES MANIPULADOR O MANIPULADO POR OTRO.
  4. NO EXISTE LIBERTAD. No hay libertad de expresión, de decisión, de movimiento… Todo es criticado y eres juzgado continuamente.
  5. NO CRECES. En esta relación no hay crecimiento personal, sientes que no avanzas, que estás estancado/a e incluso que hay un muro para poder desarrollarte y explorar tus pasiones, tus talentos…
  6. Existe maltrato físico y/o maltrato psicológico. En este caso no hay duda.
  7. No se trata de una relación horizontal de igualdad, es una relación vertical, donde uno ejerce el poder sobre el otro, donde uno tiene más libertades y derechos que el otro.

Es importante, sin duda, hacer hincapié no obstante en la responsabilidad personal de cada uno de manera individual y en el seno de las relaciones con los demás en cuanto a lo que decimos, cómo actuamos y cómo nos sentimos. A priori, es fácil, atribuir nuestro estado de ánimo a otra persona, pero en última instancia es responsabilidad nuestra romper esa relación y salir de ella, sea quién sea, buscar ayuda si es necesario, no callar si estás sufriendo maltrato y ponerte a salvo.

Soy partidaria, de que cualquier relación sea cual sea el vínculo que te une al otro , es susceptible de ser eliminado si no tiene otra alternativa, si nos hace daño.

Vínculos que a priori parecen imposibles de romper o modificarse (ambas partes han de estar de acuerdo y trabajar de manera activa para modificar ese patrón dañino de relación) como los que tenemos con nuestros padres, han de estar también dentro de las relaciones en las que hay que poner límites si es preciso, incluso a veces reducir o eliminar el contacto.

A veces, pensamos que una ruptura de pareja es el final, pero en muchos casos es la mejor alternativa antes de mantenernos en bucles destructivos que no nos aportan nada. Sólo se vive una vez.

No permitir que otros nos dañen, es amor propio, es autocuidado. No tenemos que aguantar al otro sea quien sea.

En cuanto a las relaciones de pareja, estas se basan en unos principios de reciprocidad y han de estar condicionadas, es decir, no todo vale.

Una ruptura hay que saber encajarla y gestionarla de la manera más sana posible. Cómo superar una ruptura de pareja es esencial para seguir avanzando y no unirnos desde la herida o las carencias.

La comunicación, el respeto, la igualdad, la prioridad, la elección consciente, la amistad, son los pilares de una relación de pareja saludable, aunque estos pilares son aplicables a cualquier tipo de relación.

Cuando nos unimos al otro desde nuestras carencias y nuestras heridas, desde el miedo y una baja autoestima, se generan relaciones de dependencia emocional en las que todo vale.

Si estás pasando por un momento en el que tu pareja te ha sido infiel y /o si te estás planteando un divorcio, has de saber que puede ser la salida más sana. En este blog puedes leer más sobre ello.

A veces, escuchamos cosas como “que mala suerte tengo siempre en mis relaciones” ;”Se me pegan siempre personas que me tratan mal”, “siempre acabo igual”… pero ¿Es realmente mala suerte?

Verdaderamente, buscamos de manera inconsciente patrones que nos son familiares, repetimos lo que hemos vivido y de lo que fuimos testigos en nuestra infancia por disfuncional que fuese, tendemos de manera automática a buscar “lo conocido”.

Por eso, es tan importante el concepto de pareja y la manera de relacionarnos que le transmitimos a nuestros hijos, para que no busquen en su etapa adulta esos perfiles tóxicos que les son familiares.

Al final, como he dicho anteriormente, la responsabilidad última de mantener este tipo de relaciones malsanas en nuestra vida es de nosotros mismos. Se requiere un trabajo profundo y activo para desmontar viejas creencias que puedan estar limitándote, reforzar tu autoestima y tu amor propio, trabajar en nuestras heridas de la infancia que nos llevan a vincularnos desde las carencias y el vacío afectivo…

Un estudio de Harvard dice que nuestra vida actual es el resultado de la influencia de las cinco personas con las que más contacto tenemos.

La piedra está en tu tejado, identifica y ponte a salvo, trabaja en ti y procúrate un bienestar emocional. Lo mereces.


Sara

Enamorada de la vida y de las pequeñas cosas.

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