Los niños y las emociones.

 

 

 

Estamos profundamente interesados (o al menos la mayoría) en que nuestros hijos sean “buenas personas”. Queremos que adquieran valores, que sepan gestionar sus emociones y que sean respetuosos y empáticos con los demás y nos estamos equivocando.

Ahora están muy de moda las lecturas para enseñar a los peques de la casa las emociones. “El monstruo de colores”, “El emocionario” y muchos otros se consideran muy beneficiosos para que los niños aprendan a identificar sus emociones. (Aquí te recomiendo algunos de esos libros).

Pero es importante señalar que no son la herramienta principal sino que son un COMPLEMENTO. La verdadera manera de enseñar a los niños a ser competentes emocionalmente y gestionar sus emociones es por dos caminos imprescindibles ambos:

  1. Modelamiento: Siendo MODELOS con nuestra correcta expresión y gestión emocional.
  2. A través de un ACOMPAÑAMIENTO RESPETUOSO y correcto de sus propias expresiones emocionales.

El ser humano es un ser emocional, aunque las rechacemos, aunque esas emociones a las que llamamos “negativas” no sean nunca invitadas a nuestra fiesta. Aunque nos incomoden profundamente en nosotros mismos y en los demás. Somos emocionales y nuestra vida y nuestras decisiones giran en torno a ellas. Nuestra manera de relacionarnos con ellas, depende de cómo nos acompañaron nuestros padres. Nuestra cultura está basada en la felicidad a toda costa, la alegría y el happy perpetuo. Todo va bien si los niños están contentos (pero sin excesos tampoco eh que molestan) pero cuando se enfadan…..pffff esas rabietas hay que hacerlas desaparecer a toda costa. (Aquí tienes un post con vídeo de rabietas)

Es triste si me pongo a contar las veces al día que oigo de boca de padres y abuelos con niños pequeños “No llores”, “Los mayores no lloran”, “No llores que no te pasa nada”, “Deja de llorar”... y más preocupante cuando estas expresiones vienen de EDUCADORES INFANTILES que trabajan con niños. Muchos abuelos usan las frases arcaicas que han usado con nosotros siempre, esas que se basan en que llorar y enfadarse es malo, hay que reprimirlo, que dirá la gente NO EXPRESES ESTAS EMOCIONES. Pero que vengan de profesionales que trabajan con niños, que aún crean en 2018 que las emociones se trabajan con colores y caritas, eso es que no se están haciendo las cosas bien.

Yo me reciclo, estoy en formación continua, avanzo para ofrecer la mejor calidad en mis servicios que creo que son de una gran relevancia. Pero me entristece y me enfada profundamente que muchos otros profesionales terminen la carrera y aquí paz y después gloria. No por favor. Si queremos resultados diferentes vamos a dejar de hacer lo mismo.  Estamos en una sociedad medicalizada, con una baja tolerancia a la frustración, con un alto índice de insatisfacción vital, con porcentajes elevadísimos de enfermedades psicosomáticas , de ansiedad y depresiones.

¿Por qué? Por una  incorrecta gestión de las emociones, porque venimos de generaciones donde las emociones desagradables ERAN MALAS.  ¿Y cuando se aprende eso? EN LA INFANCIA. ¿Cómo? Modelamiento y Acompañamiento.

 

Después de esta reivindicación clara y necesaria pasemos a hablar de emociones.

 

  • Déjate de libros y chorradas y se tú un ejemplo para tus hijos y /o alumnos de adecuado manejo emocional. No te dejes llevar por la ira, dale un espacio a lo que sientes, llora delante de un niño si es necesario. LLORAR NO ES MALO. LLORAR NO ES MALO. A ver lo repito. Llorar no es malo, llorar ES BENEFICIOSO. Enséñale a tu hijo/a que emocionarse es natural. Que enfadarse en natural. Lo importante es ponerle nombre y aceptar esa emoción escuchándola para saber de dónde viene y que quiere decirnos.
  • Déjate de libros y chorradas y ACOMPAÑA emocionalmente a tus hijos o a tus alumnos. Baja a su altura, escúchales, permíteles expresar su emoción. Si está llorando ALGO LE PASA. ¿Cómo que no le pasa nada? ¿Tú lloras sin motivo? ¿Te gustaría que cuando estás llorando te dijesen “deja de llorar, los mayores no lloran o no te pasa nada?”. BASTA. Siempre hay un motivo. Cansancio, hambre (binomio para rabietas estupendo), no querer hacer algo, querer hacer algo, malestar, etc. Pregunta, escucha. Deja que se exprese y acompaña desde el cariño y el respeto ese momento. Si está enfadado por algo que no puede hacer, no se trata de decir sÍ donde has dicho no, se trata de ENTENDER su enfado. De ESTAR, de acompañarle y darle nombre a eso que estan sintiendo y que la mayoría de las veces (cuanto más pequeños más) no saben parar ni saben lo que es.

De ese acompañamiento emocional respetuoso y de nuestro ejemplo depende su gestión emocional adulta.

Trabajo como terapeuta. Veo a muchas personas cuyas emociones los limitan y les hacen sufrir porque NO les acompañaron. porque les enseñaron de manera incorrecta.

Menos libros y más usar las emociones conformen surgen de manera natural para trabajarlas. Todo lo demás es COMPLEMENTARIO. 

Las rabietas adultas hay que trabajarlas de manera prioritaria para poder enseñarles a ellos a trabajar las suyas. Ellos están aprendiendo, su cerebro a nivel emocional aún está en desarrollo, ES NORMAL que tengan explosiones de ira y de enfado y de llanto y de todo. Nuestra labor cómo padres y como educadores es guiarlos y acompañarlos.

Es muy importante su autonomía funcional, su rendimiento académico, su nivel de inglés, que lean , que escriban….pero no importa NADA al lado de que aprendan a saber lo que sienten y porque lo sienten para poder manejarse en el mundo con esas emociones.

ES NUESTRA RESPONSABILIDAD COMO ADULTOS CAMBIAR EL MUNDO A TRAVÉS DE UN CAMBIO EN EL TRATO DE NUESTROS NIÑOS. ELLOS SON LOS ADULTOS DEL FUTURO. 

Compártelo en tus redes sociales!

Dejar una respuesta