La crisis de la maternidad



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Muchas leeréis esto y pensaréis que no tiene sentido o que me he equivocado. ¿Maternidad y crisis junto? Pero si la maternidad es lo más bonito y grande que le puede pasar a una mujer. Correcto. Si la maternidad es un milagro de la naturaleza que nos llena por completo. Correcto. Pura magia. De acuerdo. Nubes de algodón y fantasía…Bueno, no todo es tan idílico y si sigues leyendo quizás te sientas identificada o si aún no has sido madre, puedas saber de antemano, que esto PASA.

Y pasa seas madre soltera o con el mejor marido del mundo como padre. Seas primeriza o no. Haya sido buscado o por sorpresa. Seas más joven o más mayor. Pasa. Sucede. Porque ser madre, es un huracán que puede llevarse todo a su paso si no tienes un buen bunker donde refugiarte. Esa pareja que está ahí para ayudarte, familia, amigos, salud, un hogar, economía…todos estos factores influirán, sin duda en la magnitud de la hecatombe. Pero venir, vendrá.

Ser madre, es algo que desde el momento de la concepción ya nos cambia. Nos cambia físicamente. Nuestro cuerpo se metamorfosea, para acoger en su interior a nuestro hijo. Eso requiere aceptación y adaptación sin duda. Hormonalmente, empieza la fiesta y la diversión. Sensibilidad a flor de piel, empieza a amenizar nuestra fiesta. Pero es cuando nuestro hijo llega, cuando parimos por fin, cuando todo nuestro mundo cambia radicalmente.

mami-blogDa igual que con el síndrome del nido lo tengas todo limpio como una patena y todo preparado y listo para su llegada. Las muselinas planchadas y el armario ordenado por tamaños y colores, no te va a ayudar. Porque lo que sucede cuando te conviertes en madre, solo lo sabes si pasas por eso.

Lo físico es secundario, en función del tipo de parto que hayas tenido. Lo que afecta es otro chaparrón de hormonas que te vuelven loca y amenazan con provocar una depresión pos parto si no controlas el tema. Saber por encima de todo que es normal. Que como viene se va. Que vas a volver a recuperar tu córtex y a ser consciente de todo lo que sucede a tu alrededor, mientras tú como espectadora no das crédito y tampoco sabes muy bien como salir. Este desajuste hormonal post parto puede venir con más o menos intensidad.Yo personalmente lo sufrí con fuerza. Como psicóloga, pude sentir en primera persona, lo que es una depresión conocida como endógena, es decir, causada por factores biológicos y que se escapaba a mi control. Sin embargo, aunque poco, si puedes hacer algo. Mantener la calma. La tormenta pasará, no te dejes arrastrar por ella.

Y cuando la tormenta hormonal pasa, tu estado de ánimo se estabiliza y te posicionas un poco en tu nuevo mundo, te das cuenta de lo diferente que es. CRISIS EXISTENCIAL lo llaman. Ya no eres esa mujer con tiempo para si misma y para aburrirse. Entre pañales y llantos, te miras al espejo y quien te devuelve el reflejo, te sonríe tímidamente, con más o menos ojeras en función de la suerte de la anterior noche, y te dice: “Desengáñate, ya no eres la misma”. Y ya nunca lo serás.

Podrás lograr conciliar tu vida profesional, si la tienes, con la crianza de tu hijo. Dejaran de ponerse los vellos de punta, para correr despavorida en auxilio de ese pequeño ser que llora como si lo estuviesen matando. Volverás (espero), a dormir por las noches. Pero la misma, no volverás a ser. Porque en tu mundo, el que antes te pertenecía, ahora hay otra persona, alguien con quien tienes el vinculo más potente que hayas tenido jamás. Alguien a quien quieres con un amor que no sabias que existía. Alguien que te obliga a que todos tus esquemas mentales sobre tu rutina, tus preferencias y tus prioridades, vayan derechitos uno a uno a la papelera.bebe-llorando-1024x681

Reestructurar tu mundo. Tu tiempo. Adaptarte a la nueva mujer que ahora eres. Con una paciencia que desconocías, y una capacidad de sacar minutos a una hora libre que te dejan alucinada. Esa es ahora tu tarea vital. Reintegrar todo lo nuevo que llega con la maternidad, sin llegar a renunciar a nada de lo que sea verdaderamente importante para ti y renunciando a casi todo al mismo tiempo.

Asumiendo que esta es otra etapa, y que los cambios de etapa se llevan consigo mucho, y te traen mucho también. Es la etapa sin duda más profunda, intensa y maravillosa que vivirás como mujer. Ser madre. Pero debes estar preparada para la batalla. No pretendas salir a pecho descubierto porque es peligroso, porque puedes caer con todo el equipo. Ve preparada, con toda la energía de la que dispongas y puedas recopilar. Con la capacidad de relativizar y reír al final de un dia duro, y de llorar también si te apetece. De no sentirte culpable, cuando el deseo de tener tiempo para ti para estar SOLA, aparezcan. Cuando anheles tu independencia y solo quieras DORMIR. Cuando ese momento llegue y creas que el fango te come, mira a tu bebé a los ojos y piensa que en todas las crisis, incluida esta, si estás preparada, saldrás fortalecida.

A mi no me contaron todo esto. Da igual que lo hubiese sabido. No es lo mismo contarlo que vivirlo. Aún así, volvería a pasar por todo. Inmersa en esa crisis como me hallo, te digo, que merece la pena, sin duda. Valor y al toro compañera. Ahora te dejo, me requieren 😉

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