Dos semanas para conocerte. Tal vez menos. Para esa cita a ciegas que volverá a cambiar mi vida.

Para esa llegada que ampliará mi corazón, que disminuirá mi descanso y que volverá a remover todos los cimientos de mi vida.

Una niña. Esa niña que me ha elegido para recordarme quién fui. Para recordarme mi capacidad de amar, mi creatividad, mi bondad, mi tolerancia, mi paciencia, mi generosidad, mis ganas de vivir, de soñar, de ilusionarme. 

Todo eso que se enturbió por el camino a la adultez.

Una niña. Esa que me recordará a mi misma, que me recordará cuánto sufrí, lo sola que me sentí, el miedo que pasé a veces, la poca escucha que tuve, lo invisible que parecía, lo poco que se me tuvo en cuenta. La miraré y me veré en ella, y recordaré aquello que nunca tuve, aquellas heridas que aún escuecen, aquello que tengo que soltar.

Tengo miedo. De que se vuelva a abrir ese volcán para escupir su lava ardiente e hiriente, abundante y de la que no se puede escapar.

Tengo miedo, por qué negarlo, porque se que voy a volver a morir. Esta yo que escribe que se ha reconstruido con esfuerzo y cariño, morirá otra vez el día que tú nazcas mi niña querida.

Pero sé que vienes para que en este nuevo renacer me encuentre por fin a mi misma, liberada de máscaras y de miedos, de automatismos y de verdades distorsionadas.

Sé que vienes para alcanzar un mayor grado aún de crecimiento, de sanación, de liberación…

Tengo miedo. Mucho. Para qué negarlo. Pero lo estoy transitando. Me lo permito. Sé que estás a mi lado mi pequeña Alma.

Sé que tienes que ser tú. Que ya me elegiste hace algún tiempo. Aquí estoy esperándote a que decidas venir.

Juntas recorreremos la luna y las estrellas, volveremos a cruzar esa línea invisible de los mundos que no se ve.

Tal vez vuelva a oír los susurros de aliento del hombre que más amé. 

Tal vez note la presencia entregada, silenciosa, de mamá.

Ojalá. Y estaremos juntas querida pequeña, y juntas volveremos a reencontrarnos aquí en este plano con tu llegada y tu mirada me recordará que sigo viva, que he vuelto a renacer. 

Y volveré a reconstruirme, por ti y contigo mi pequeña Alma. 

Estoy dispuesta y preparada.

Dos semanas para conocerte, tal vez menos. Te espero, al otro lado de la piel.

Mamá.


Sara

Enamorada de la vida y de las pequeñas cosas.

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