Madre primeriza en apuros IV: Terrores nocturnos

Aventuras y desventuras de una madre primeriza, volúmen IV

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Hoy hablamos del sueño…

Conforme el peque va creciendo va haciendo cosas nuevas y también descubriendo el mundo con sus claroscuros. Morfeo no siempre viene con buenas intenciones, y de un tiempo a esta parte el peque se despertaba despavorido y gritando como si lo estuviesen matando. Las hipótesis al respecto son varias:

1. Gases. La hipótesis se confirma si tras el llanto viene un sonido de trompetas y trombones. En este caso, consuelo y a dormir otra vez o si es más pequeñito, con un poco de ejercicio de la bicicleta (subir y bajar piernas como si estuviese montando en bici) le facilitarás su expulsión.

2. No sabe volver a dormirse solo: Con la instauración de las fases del sueño adulto, para pasar de una fase a otra se dan microdespertares, que en un adulto se resuelven cambiando de postura, estirándose, etc. Pero el bebé aún está aprendiendo y no sabe hacerlo solo. Lo importante aquí, es calmar con besos y caricias hasta que sepa volver al sueño por sí mismo.

3. Terrores nocturnos: Se identifican porque cuesta mucho consolarlos, parece que están despiertos pero en realidad siguen dormidos y lloran y gritan de manera “terrorífica”. Son parecidos a las pesadillas, pero a diferencia de estas se desarrollan en la fase de sueño No Rem. No es un sueño propiamente dicho, sino que se trata de una reacción de miedo en el paso de una fase a otra del sueño. Volvemos a la instauración de las fases del adulto. Están en modo ensayo ON.  Aparecen entre las dos o tres horas posteriores a que el peque se duerma. Aquí hay que guardar la calma, ya que en unos minutos volverá a tranquilizarse. A veces los padres somos los más asustados al no saber que hacer, ni que le pasa con esos chillidos y ese llanto tan angustiado.

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Las “malas noches” son  más probables que sucedan cuando el peque se va a la cama demasiado cansado, habiéndose saltado siestas durante el día o con un día de demasiados estímulos. Al contrario de lo que se cree, si no duerme las siestas que le corresponden, los bebés no duermen más durante la noche, sino que además de costarles más trabajo conciliar el sueño, se despertarán con más probabilidad, ya que su sistema nervioso aún está madurando. Así que es esencial que se respeten sus sueños durante el día; en bebés a partir de 6 meses, una siesta a media mañana y otra después de comer de 1-2 horas de duración.

La falta de sueño en los padres, originada por las malas noches que pasan los bebés da lugar a enfados, impaciencia, irritabilidad, angustia, etc.  Sin embargo, son rachas que hay que pasar, es temporal, es más saludable relativizar y tene en cuenta que no va a durar para siempre, y que el peque no lo hace para “fastidiarnos” sino porque es un bebé que está aprendiendo…

En otro post hablaré de como a mi me funciona el colecho, a pesar de mis reticencias iniciales al principio, además de ser más cómodo para seguir con la lactancia nocturna.

Agradezco como siempre tus comentarios y experiencias al respecto.

Besos.

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                                    Sara.

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