Visitamos Planeta Calarú.

El pasado lunes, fuimos a Chauchina para visitar un centro muy especial; “Planeta Calarú” , un espacio educativo de 0-3 años, que nos abrió sus puertas para poder hacer una visita guiada de la mano de Ruth Gómez, psicopedagoga y acompañante  en este, su proyecto más importante.

Lo que nos llama la atención nada más llegar, es que nadie nos dice que no podemos entrar (aunque habíamos concretado cita, ella ni se acordaba), ni que vamos a molestar a los niños ni nada de eso. Haciendo honor a su nombre “Centro abierto”, mi pequeña familia y yo misma pudimos pasar a ver con nuestros propios ojos cómo es un centro donde se mezclan las distintas pedagogías alternativas, Pikler , Waldorf  y Montessori. Después de diez años de crecimiento, ellas han elaborado su propia visión de la educación cogiendo de cada enfoque lo más adecuado y en completa armonía.

De la pedagogía Montessori, lo que consideran fundamental es el ambiente psíquico, generando un clima de calma y silencio, dándole una gran importancia al juego que en realidad para los peques es trabajo.

De la metodología Pikler, se fomenta la autonomía en el movimiento,creando un espacio en el que puedan lograrlo por si mismos, sin forzar ni ayudar para hacerlo, ya que no necesitan tales ayudas para moverse ni afinar la motricidad gruesa e incluso pueden ser perjudiciales.

De la escuela Waldorf, toman la noción del ritmo. Es importante respetar los ritmos internos del niño. La mayoría de  las veces no coinciden con los del adulto, por lo que la jornada debe organizarse de manera que sea lo más fácil posible seguir su propio latido.

Nada más entrar nos encontramos con un patio de chinos de los de siempre, con mesas para jugar a “cocinitas” y jardines para poder plantar, pizarras, toboganes, areneros, árboles, rocódromo…

El espacio de recibimiento es la sala de motricidad libre, con espejos y material natural no estructurado. Allí los peques se van incorporando conforme van llegando.

Después el espacio donde se llevan a cabo los círculos de bienvenida (asambleas), donde se saludan cada mañana e introducen algún concepto relacionado con arte, ciencia, geografía. Aquí también tienen la mesita donde comen todos juntos.

Me llamó mucho la atención, que los peques se descalzan todos al llegar al centro y dejan sus zapatos organizados. Yo en mi casa lo hago, es higiénico, cómodo y beneficioso para todos pero en especial para ellos, ya que les da libertad de movimiento y es muy positivo para sus pies en desarrollo.

El aula Acuario es donde se lleva a cabo el aseo y el sueño (los más pequeños con más necesidad de descanso estan aquí en un ambiente más relajado.

Para fomentar la autonomía personal ponen a disposición de los peques unos inodoros de su tamaño para los que ya no usen pañales y unos lavabos para el aseo de las manos.

En la sala Bambú, nos encontramos con un ambiente Montessori, con material de manipulación. Todo está ordenado por destrezas: motricidad fina, lenguaje, escritura, etc. (Mi peque aquí se sintió como en casa)Las acompañantes responsables de este espacio, formadas en Pedagogía Montessori por la A.M.A. (Asociación Montessori Andalucía) diseñan materiales y ambientes según las necesidades de cada grupo en cada momento.

Aquí también tienen a su disposición una cesta de fruta con todas las frutas que traen de casa y que se juntan para compartir.

Curioso y muy Montessori, observar un pequeño fregadero para que puedan lavar sus platos , vasos y cubiertos y un set de limpieza para que puedan barrer y fregar. Vuelven a fomentar su autonomía y facilitan la ejecución de tareas cotidianas tan importantes para el desarrollo cognitivo.

En esta sala los niños disponen también de un rincón de lectura para poder retirarse a disfrutar de un buen libro y relajarse 🙂

En Planeta Calarú se respeta la necesidad de libertad corporal de los niños por eso se les permite acudir al espacio que más les interese en cada momento, todos juntos sin separación por edades (esto es muy enriquecedor para los más pequeños por el modelaje). No hay horario para salir al patio, sino que son los niños si el tiempo lo permite, los que deciden cuándo hacerlo. ¿Que pasada verdad?

La única sala que si está cerrada es la sala Snoezelen, (los niños la llaman la Sala de la burbujas) una auténtica gozada para los sentidos. Ruth nos cuenta cómo conoció este tipo de estimulación al trabajar varios años con niños con necesidades educativas especiales. Cuenta con material que proporciona estimulación o relajación según la preparación del ambiente. Camas de agua (que se pueden poner calentitas) y material de luz que incentiva la concentración y la capacidad creativa.

La palabra  Snoezelen es una fusión entre dos palabras. Por un lado Snoffelen (impregnarse), referido a la exploración a través de los sentidos, por otro lado, Doezelen (soñar) referido a la relajación, al descanso o el reposo. Snoezelen es, en suma, la búsqueda del bienestar a través de la exploración sensorial.

El aula Amazonia, es el aula Pikler, donde conocer el cuerpo y sus posibilidades.

Lo más característico de este centro es que es de libre circulación, es decir, los peques no están agrupados por edades y pueden fluctuar de un espacio a otro en función de sus inquietudes e intereses.

No existen fichas, un clásico de la educación tradicional PASIVA, donde los niños cada día hacen lo que “El método” en cuestión elegido por el centro marque y en base al cual se plantean los objetivos que todos los niños deberán cumplir, independientemente de sus intereses o periodo sensible.

En Planeta Calarú los niños se evalúan sin comparar con baremos ni con sus compañeros, sino centrándose en ellos mismos en las denominadas “Inteligencias Múltiples”, destacando sus inquietudes, intereses y puntos fuertes (que también cambian en función de la etapa de desarrollo en la que se encuentren).

El ambiente que es tan importante para el desarrollo cognitivo en la primera infancia se observa en Planeta Calarú y estas son sus características distintivas y lo que lo hacen tan especial y que nosotros pudimos comprobar:

  • Luz natural a raudales que impregna el día a día de los pequeños y que para mi como madre me gusta tanto. Suelos calentitos en invierno con suelo radiante.
  • Silencio al entrar aunque los niños estaban reunidos y estaban todos.
  • No hay televisiones para que los peques se peguen como moscas.
  • Libertad de movimiento y elección de las actividades. Se tienen en cuenta sus necesidades y preferencias.
  • Participación e implicación de las familias con los viernes Party-cipativos.
  • No hay horarios, nadie te arrebata a tu hijo en la entrada. Flexibilidad total y adaptación del centro a los niños y sus familias y no al revés. Cómo debería ser, ya habrá tiempo de horarios estrictos y prisas. Hay aula matinal para los padres que lo necesiten y puedes recoger a tu hijo cuando quieras (con un horario límite).
  • No hay juguetes de fabricación industrial. Estos se caracterizan por una directividad pasiva, mientras que los materiales que los niños tienen a su disposición en el centro fomentan la imaginación libre.
  • No hay teatritos, donde se genera tanto estrés para los niños con padres alterados, bailes absurdos (exigencias de coreografías para niños tan pequeños y en situaciones de tanta tensión), flashes, y entornos que se convierten en hostiles, niños llorando y disfrazados sin querer estarlo. total, yo los odio. Todos los centros infantiles los hacen. Calarú no. No entiendo porque no caen en la cuenta de la falta de necesidad de generar estas situaciones no agradables para los niños.
  • El periodo de “adaptación”, al que ellas llaman de acogida,  está pensado para que los peques estén relajados y los padres no solo pueden,  sino que es importante que puedan (por eso Ruth recomienda si es posible coger unos días de vacaciones en Septiembre para poder acompañarlos en su adaptación) acompañar a los niños hasta que se sientan seguros en el centro. Sin límites, cada uno a su ritmo. El cambio ene l concepto, tal y como nos explica Ruth es muy importante, ya que adaptación implica un esfuerzo por parte del niño para aceptar una situación nueva. Llamarlo acogida, implica un esfuerzo por parte de las profesionales de crear un espacio y un ambiente acogedor, al que el peque acaba perteneciendo y del que forma parte (no al que se adapta). Efectivamente el lenguaje es muy importante…;)
  • La importancia de las emociones y de validarlas y trabajar con ellas cuando surgen de manera espontánea. No hay caritas ni fichas para aprenderlas, simplemente se aprenden de manera natural. El llanto no se distrae ni se coarta, sino que se acompaña desde el respeto y siempre se usa un lenguaje positivo, sin premios, ni castigos, ni halagos, ni chantajes, ni amenazas. Todo está orientado a que el niño pueda elaborar una voz interior propia en función de sus intereses y preferencias y no de cumplir con las expectativas y demandas del adulto.
  • Se piensa en los niños. No en sacar adelante el trabajo, no hay actividades típicas de “guardería”, ya que se cambió el nombre a Centros Infantiles pero se sigue haciendo lo mismo, entretener al niño y rápido que nos dé tiempo a todo.
  • En definitiva, se acompaña a los niños en su desarrollo emocional e intelectual, ofreciendo situaciones y materiales estimulantes apropiados para que el niño desarrolle sus talentos y capacidades por sí mismo sin dirigirlo ni contaminarlo. Simplemente maravilloso.

¿Qué más decir? Que Planeta Calarú ya no es centro privado sino que cuenta con la subvención de la Junta de Andalucía, facilitando así a los padres la matriculación de sus hijos.

Gracias Ruth por creer en tu proyecto y hacerlo realidad. Ojalá te copien muchos y finalmente logremos un cambio en positivo. 

“Pero Ruth, ¿Que pasa si no podemos traer por ubicación o por otras razones a nuestros hijos aquí? – El ambiente en casa y la filosofía educativa de la familia tiene mucho peso”.

Y después ¿Qué? Si como padres nos esforzamos por potenciar sus habilidades de manera libre y respetuosa y aplicamos pedagogías alternativas, ¿Que pasará cuando tengan que engancharse al carro de la educación tradicional? – El uso de un estilo de crianza respetuoso y de pedagogías alternativas dota al niño de una serie de herramientas que luego le permitirán (está vez sí) adaptarse a las demandas del ambiente. 

La verdad que es una pena que este tipo de pedagogía sea “alternativa” y no la que usen en todos los centros infantiles, teniendo en cuenta, la tan demostrada importancia que tiene la primera infancia (0-3) y como estos años pesan mucho en la formación del adulto y del concepto del mundo y de si mismo.

NO QUEREMOS TELEVISIONES EN LOS CENTROS INFANTILES, NO QUEREMOS FICHAS PASIVAS, NO QUEREMOS TRABAJOS QUE NO HA PODIDO HACER MI HIJO, NO QUEREMOS RIGIDEZ EN LOS HORARIOS NI ESTRÉS EVITABLE. QUEREMOS EMPATÍA CON LAS FAMILIAS Y CON LOS NIÑOS EN ESTA ETAPA TAN FRÁGIL.

“Un niño Calarú no hace lo que quiere, quiere lo que hace”.

Compártelo en tus redes sociales!

Dejar una respuesta