¿Se puede superar una infidelidad?


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Una vez superado el shock inicial de descubrir que tu pareja te ha sido infiel o de ser descubierto o haber confesado una infidelidad, viene la pregunta del millón; ¿Esto tiene remedio? ¿Se puede superar esta situación? ¿Nuestra pareja tiene solución? Pues la respuesta es clara: DEPENDE.

Y depende, por múltiples factores, uno de ellos parece obvio, pero no siempre lo es y es que ambos estén de acuerdo en que quieren reiniciar su pareja y poner de su parte. Y digo que no siempre lo es, porque en muchas ocasiones, (casi siempre la victima de la infidelidad), se come la cabeza en busca de recursos para superar su angustia, su ansiedad, profesionales buenos que puedan ayudarles a ambos a reconstruir la pareja…y el otro miembro NO está por la labor.Para que una pareja tenga punto y seguido en su historia tras una infidelidad, ambos deben querer y deben estar dispuestos a trabajar activamente en la recuperación de su relación.

El primer paso, es que la victima de la infidelidad sea honesta y no decida en caliente, sino que piense fríamente, si será capaz de perdonar este episodio de traición por parte de la persona amada. Muchas veces, creemos que es viable, pero a la larga descubrimos que no lo es, que no podemos o no queremos perdonar a esa persona, que nos resulta imposible recuperar la confianza por más que queramos, que nunca podremos mirar a la otra persona con los mismos ojos. En esos casos, cada uno conoce sus límites, y por tanto lo mejor es terminar, porque seguir con nuestra pareja, acarreará a ambos un sufrimiento inútil.

En segundo lugar, hay que hacer un balance, que me consta que es poco romántico, pero en estos casos, es mejor dejar el romanticismo para Walt Disney e irnos a lo práctico y realista. Yo siempre digo que la pareja es como una empresa, y como tal, hay que hacer un plan de empresa, tanto para “montarla”, como para valorar su continuidad en época de crisis. Se trata de hacer un balance de COSTES/BENEFICIOS. Si la empresa en cuestión me aporta más beneficios (y no solo materiales, sino beneficios que realmente me sumen, me aporten) que costes, entonces es viable luchar por mantenerla a flote. Sin embargo, si hay más costes o los costes suponen un peso mayor, continuar con la empresa supondría una ruina inminente. Una pareja tiene sentido, cuando te suma. (Twitea esta frase)


ruptura-amorosa-300x280Una vez decidido que es viable, saludable y positivo el intentar trabajar por salvar una relación de pareja tras una infidelidad, es necesario ponerse en manos de profesionales. Las frases “No va a venir un extraño, a decirme lo que tengo que hacer en mi casa”, (Yo particularmente creo, que tras una infidelidad la respuesta es SI), “No vamos a contarle nuestras intimidades a otro” y ese largo etcétera de frases dignas, lo único que hacen es separaros aun más de la reconstrucción. Cuando estamos enfermos no dudamos en ir a un profesional que nos oriente y nos ayude a recuperarnos, pero por desgracia, en este país aun no hay una cultura del “Terapeuta de pareja”, como una necesidad, no solo cuando se llega a una infidelidad o como paso previo antes de la separación cuando ya no hay nada que salvar, sino como algo necesario y útil en épocas de crisis para mejorar la relación.

Es una verdadera pena, porque en muchos casos, las separaciones y divorcios se pueden evitar, si la pareja hubiese ido al terapeuta mucho antes de decidir separarse, que es cuando se inician los problemas. Al igual que en la infidelidad, la cual NO ES LA CAUSA de ruptura, sino síntoma de que la pareja estaba enferma o rota mucho antes.

La infidelidad supone un coste emocional generalmente para todas las personas implicadas. “No deja títere con cabeza”, como diría Walter Riso, porque la victima de la infidelidad sufre enormemente, la otra parte “el/la amante” también, y el infiel, en muchos casos también.

La infidelidad, es un tsunami emocional, porque supone una falta de lealtad, una ruptura del contrato/compromiso, en el que ambas partes han decidido tácitamente, que su relación se basará en la EXCLUSIVIDAD tanto sexual, como emocional. El pacto se rompe y hace añicos la confianza en el otro.

La clave, una vez decidido trabajar en pro de la reconstrucción, es que el profesional valore de donde viene las carencias, cual es el origen de la decadencia de la pareja, más que regodearse o darle vueltas a la infidelidad en si misma. No se trata de buscar culpables, sino descubrir que pilares de la pareja están dañados y que cosas hay que pulir y trabajar.

Una cuestión que considero, de suma importancia destacar, es el hecho de que,el que una pareja vaya a terapia, no garantiza en ningún caso la efectividad, bien porque ambos no tengan los mismos intereses, y uno de ellos acuda a terapia solo por “capear el temporal” o bien porque la pareja esté ya muerta. 

La famosa frase de “donde hubo fuego aún quedan cenizas”, no es cierta. Podemos empeñarnos en atizar la hoguera sin parar, y como mucho saldrán chispas, que nos pueden dar quizás buen sexo durante un escueto periodo de tiempo, pero nada más. Cuando el amor se acaba, se acaba. Es cruel y duro. Pero es la realidad. Otra cosa es, creer que te has desenamorado y que la realidad sea bien distinta y estés pasando una época de pajas mentales o crisis existencial o de pareja.

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Para que la pareja, resurja de sus cenizas como el ave fénix, deben quedar muchos factores en pie:

– Respeto.

– Deseo.

-Amistad.

– Interés en ambos casos.

-Amor.

En la practica profesional, me encuentro en ocasiones con parejas en las cuales, ya no es viable la terapia, bien porque por ambas partes o por una de ellas ya no existen estos pilares. Cuando falta el respeto, es muy poco probable que queden ninguno de los otros factores, ya que el respeto, es lo que se le tiene al otro, por el simple hecho de ser persona…

En cuanto a errores muy comunes y graves en las parejas tras la infidelidad, me encuentro:

El querer estar en pareja por el simple hecho de tener hijos. Cuando basamos nuestra decisión íntegramente en este punto, estamos llevando a cabo una decisión peligrosa y desafortunada. Lo que en un inicio, se hace con la intención de “proteger” a los hijos, al final, se convierte en una trampa tremendamente dolorosa para ellos, ya que tienen que crecer en un hogar carente de amor, y en muchos casos de respeto y cargado de frustración, ya que compartir techo con alguien al que ya no amamos, por obligación, incluso llevando vidas separadas, es una farsa que solo sirve para aumentar la ira hacia el otro. El hecho de separarse, no tiene porque ser un drama ni algo nocivo para los niños, siempre y cuando, lo hagáis de manera madura, amistosa y saludable, eso SI es una decisión por ellos.

Empeñarse en seguir en pareja cuando se han cruzado limites no saludables. Maltrato físico y/o psicológico, humillación, desprecio, falta de respeto… La dignidad NO se negocia jamás. En estos casos, el amor está muerto y enterrado y además HUELE. En estos casos, el amor por parte de “la victima”, tampoco es tal, sino que hablaríamos de dependencia emocional.

Un buen terapeuta de pareja, en los casos en los que valora que la pareja está rota y no tiene ya remedio, debe ser profesional y honesto y comunicarlo así a ambos.

Lo que en un principio, puede parecer una tragedia, en muchos casos es un verdadero alivio, que abre puertas a otras realidades y permite vivir plenamente y en una pareja saludable. Todos tenemos derecho a ser felices y a ser amados. No importa que en su día eligieramos mal o el asunto nos salga “rana”, no tiene porque existir una esclavitud de por vida.

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