La familia: alas o jaula

Bad-Family

La familia, ese ente todopoderoso donde el ser humano se educa, se desarrolla, aprende, se cría, se forja, a veces se reproduce y siempre…muere. Un circulo social digno de mención dada la gran influencia que tiene en nosotros, en lo que somos, para bien o para mal.

Familias hay muchas, de lo más diverso, desde el clan unido jamás será vencido, ese que es una piña y que acude a la llamada de cualquiera de sus miembros en masa, hasta las familias monoparentales, de hijos únicos. Ni una ni otra son buenas o malas a priori. Por ser una familia poco convencional, no significa que sea poco saludable. De ello dependerán los patrones interactivos entre sus miembros y los tipos de relaciones que se establezcan.

Y es que los vínculos creados en la familia, son decisivos en la calidad de vida de sus miembros y sobre todo en sus patrones conductuales y psicológicos. Es sorprendente, como repetimos patrones que hemos “mamado” en nuestra familia, cuestiones que detestamos o incluso que nos dañaron en nuestra infancia o adolescencia, cosas que juramos no repetir…y ahí estamos, de manera casi siempre inconsciente, repitiendo eso mismo y manteniendo así formas disfuncionales o poco saludables.

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Las relaciones más tóxicas se suelen dar dentro de la propia familia, ese núcleo que debería ser un puerto de serenidad y seguridad, pero que no siempre lo es. Puedes ser consciente de ello y poner diques o volverte igual de tóxico para los demás, viviendo ese tipo de relaciones como algo “normal”.

El vínculo que establecemos con nuestros padres, con máma o papá o ambos, dependiendo de los casos, puede dotarnos de valores, resiliencia y capacidad de superación. Pero en muchos otros en los que se crea un apego poco saludable, lo que nos provocará serán en el mejor de los casos quebraderos de cabeza y en el peor serias secuelas psicológicas que influirán en nuestra manera de relacionarnos con los demás y en nuestra calidad de vida en definitiva.

Madres tóxicas, manipuladoras, expertas en chantaje emocional, que boicotean todos tus sueños de volar libres y de ser quién realmente eres. Generadoras de relaciones de dependencia emocional, que originan que tú seas finalmente dependiente también, incapaz de establecer relaciones de pareja sanas. Cualquier mujer lleva en lo más profundo de su ser, las huellas de la relación con su madre, calando en su manera de ver el mundo, en el trasfondo de su conducta, en su maternidad. Ser consciente de ello y emplearte a fondo para sanar tus heridas si las hubiera, es tu responsabilidad.

FAMILIA TOXICA

La familia, ese tormento en muchos casos, que te hace cuestionarte el cómo es posible que seáis cuatro gatos y os llevéis a matar, o que sea tu hermana, precisamente esa que comparte tu material genético, la que te pone siempre que puede la zancadilla y no se alegra de ninguno de tus éxitos.

Intríngulis y misterios de la vida, que es mejor aceptar. Saber que tu familia de origen es la que es, no la que te gustaría que fuese, te aliviará mucho sufrimiento psicológico. Aprender que quieres repetir tú en tu familia si la creas y que no, es esencial.

La familia, quizás no la de origen, pero sí la que te hace sentir en paz y cómodo, puedes elegirla. Esas personas que tú decides que quieres a tu lado, son tu verdadera familia, tengan o no tus apellidos.

No dejes que destrocen o determinen tu futuro o aplasten tu presente, por el simple hecho de tener parentesco. Me da igual que sea tu madre. Lo que no te suma, te resta siempre. Aprender a gestionarlo y salir airoso de bucles tóxicos debe ser tu prioridad.

¿Y tú, te sientes identificado? Tus comentarios y experiencias siempre son bienvenidos.

Besos.

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Sara

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