¿Y si no nos enfadamos?

 

 

y si no

 

Inevitable con este título no recordar a estos dos muchachotes…hay que ver lo que me gustaban a mi están películas de pequeña…Pero eso es otra historia. Aterrizo.

¿Cuántas veces te has enfadado hoy? ¿Y ayer? Si tuviésemos que hacer un cómputo total de la semana, ¿Cuántas veces te has cabreado como un mono? Tómate unos segundines para pensarlo…

No sé porque, pero me da a mí que más de dos y más de tres ¿Me equivoco? Si es así, ¡Enhorabuena! Disfrutarás de una larga vida, ya que está demostrado que la mala gestión del enfado y las hormonas que liberan, son una gran carga tóxica, que incrementa el riesgo de sufrir una serie de patologías, a la vez que hace que envejezcamos antes y peor. ¿No lo sabías? Pues yo te lo cuento, toma nota…

Cuando la ira invade cada poro de nuestra piel, nuestro organismo libera una hormona altamente tóxica,  que recorre cada célula  de nuestro cuerpo en el momento en que nos enfadamos como un mono. Esta hormona se llama CORTISOL. Esta amiguita, es conocida como “la hormona del estrés”, y por cada 5 minutos de cabreo indiscriminado, nuestro organismo liberará cantidades ingentes de esta hormona, que nuestro a nuestro body le costará horrores eliminar.

ENFADO2¿Cuánto cortisol habrás liberado esta semana?…

Pero no se trata de reprimir el enfado y la ira, ya que si no tendremos el riesgo de convertirnos en una peligrosa olla exprés.  Se trata de regular de manera correcta, la emoción que nos invade para no dañarnos, y no decir o hacer cosas de las que luego nos arrepintamos. El enfado, con la ira como emoción, es de naturaleza impulsiva, por lo que tenemos que trabajar de manera consciente y constante para poder obtener resultados. Ir por la vida siendo un avispero y no saber gestionar nuestras emociones, nos colgará un cartel de persona altamente radiactiva, de la que muchos huirán. A nadie le gusta estar al lado de una persona desagradable al oído y al trato, impulsiva y con cara de estaca. Así que hazte ese favor y hazlo a los demás, regulando la ira de manera correcta.

1. En primer lugar, un consejo antiguo como matusalén pero que es efectivo si lo hacemos bien. Cuenta hasta 10. O hasta 20 en según qué casos. La reacción primera y animal te hará saltar como león sobre tu presa, sin mirar más allá. Pero piensa esos segundos. Deja que la corriente eléctrica pase por todo tu cuerpo.

2. Respira profundamente. En esos segundos que estás tomando, respira. Deja que el oxígeno llene tus pulmones y calme tus pulsaciones que estarán ya en modo grulla en plan ataque.

3. Valora la situación. ¿Merece la situación que te intoxiques? ¿Lo merece realmente? ¿Conseguirás algo? A veces, la mejor bofetada es la que no se da. Piénsalo.

4. Si tu cerebro se derrite como queso, y las respiraciones y los segundos se agolpan sin éxito, abandona momentáneamente el lugar si es posible. Discúlpate para ir al baño, y allí échate agua fresca en las muñecas y la nuca, haz los pasos anteriores y repite conmigo:“Un, dos, tres, yo me calmaré…un, dos, tres, todos los veréis…”

5. Pero a veces, no hay que callarse, o no hay manera de hacerlo. En este caso, lo mejor es contestar a esa persona de la manera más calmada posible, dejando clara nuestra postura o defendiendo nuestros derechos de manera asertiva. (Prometo escribir sobre la asertividad, lo juro). La asertividad es la prima saludable de la ira y de la pasividad, es decir, es aquella que nos permitirá decir NO, poner límites, recibir o hacer críticas, etc, de manera que la sangre no llegue al río…

6. Identifica tus señales de ira. Todos nos conocemos bien. (Y si no, debes ponerte a ello cuanto antes). Las señales de que el turbo reactor está a punto de despegue son parecidos/ variados en cada persona, desde latido en las sienes, sudoración en las manos o en todo el cuerpo en general, taquicardia, temblor de barbilla, lágrimas de impotencia….El caso es que sabes cuándo va a darte vueltas la cabeza. Practica todo lo comentado en los puntos anteriores.

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7.No ofende el que quiere, sino el que puede”. Yo esta frase me la digo en momentos de crisis y la digo a mis pacientes siempre. El otro puede querer darte el día o tocarte las palmas, pero tú como persona más educada, asertiva, madura, en su sitio y….(todos aquellos calificativos que te vengan a la cabeza), no le darás el gusto de verte de color rojo azulado, para luego oír con sorna ,”Chico no hay quien te hable”. Puede que la persona este atacándote injustamente en cuyo caso, deberás defenderte sin entrar al trapo, ni malgastar energía inútil. Lo que viene siendo,”Sin ponerse a su altura”. Pero también es posible que seas tú, el que estés malinterpretando. Reflexiona. En el cuarto de baño a ser posible. “Un, dos, tres, yo me calmaré…”

8. Si el otro es del espécimen conocido como tóxico, te recomiendo tener a mano el impermeable de seguridad, preparado a prueba de balas.

9. Usa el humor. Qué útil es el puñetero. Y que poco lo usamos, en momentos que puede salvarnos de liar el dos de Mayo. Ríete de tu mosqueo. De tu mala leche, de tu puñetero día infernal y date un capricho. Qué puñetas. Ea porque yo lo valgo.

conductor-despotricando10. Ve con pies de plomo en situaciones o frente a personas que sabes que sacan “lo mejor de tu ser”. A mi por ejemplo, el coche, me convierte en un ser iracundo, con prisas (aunque no las tenga), que grita a todo coche en movimiento que se cruza en mis planes de sobrevolar la ciudad. ¡Malditos! Lo reconozco. Saca un veneno que debo llevar en mi, que solo se activa en modo conducción. Pero me estoy tratando. Lo prometo. Me pongo música y canto a pleno pulmón. Pienso en cosas divertidas. Repaso mi día mentalmente. Y sobre todo, antes de abrir la ventanilla y convertirme en maléfica….miro al otro con compasión. Con ojitos de panda...”Angelito, no sabe lo que hace…” y con mi más tierna y conmovedora sonrisa, continuo mi camino en paz. Estoy en ello. Voy mejorando…

Haz lo mismo con las personas que te provocan reacción alérgica. Impermeable, sonrisa amplia y compasión, muuuuchas dosis de compasión y “cartucho cartucho, que no te escucho”.

Termino con esta frase: “Más fuerte no es el que hace más ruido,sino el que con tranquilidad, dirige la conversación, y soluciona el problema”.

Espero que te sean útiles estos consejillos. Pongamos a raya el cortisol y garanticémonos una vejez saludable y plena. Se generos@ y comparte tus trucos para regular tu enfado.

Abrazos mil 😉 371

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