Cómo conectar contigo mismo.

 

 

 

El estilo de vida que llevamos, nos genera malestar y nos atrapa en un bucle de prisas, superficialidad y ruido, demasiado ruido.
Nuestra salud mental se ve resentida de manera grave y cada vez es mayor la incidencia de trastornos de ansiedad, estrés y trastornos del estado de ánimo.
Las farmaceúticas se frotan las manos ante la impaciencia de nuestras sociedad, en la que se busca un alivio instantáneo con el menor esfuerzo. Aquí cobran protagonismo las pastillas, esas drogas legales que originan esclavos a su paso y que no hacen sino empeorar la situación.

La gestión emocional requiere de un esfuerzo, de un reencuentro con uno mismo, desde la compasión y el amor, escuchándonos y dándonos la oportunidad de conocernos para saber que quieren decirnos las emociones.
Todas las emociones tiene su función y todas son válidas y necesarias, incluso aquellas que llamamos malas o desagradables, tienen una finalidad clara, casi todas de supervivencia. El miedo, la ira, la ansiedad, la tristeza, tienen que tener un espacio para desarrollarse. Tienes que permitirles ser, para poder seguir con tu vida y seguir avanzando y creciendo de manera personal.


Nada en la psique humana es lineal, no se puede estar eternamente de buen rollo. Acontecimientos que nos hacen sentirnos mal, pérdidas, enfermedades, decepciones, problemas cotidianos, tienen que ser vividos de la misma manera que nos permitimos estar bien y disfrutar de aquello que nos llena de gozo.

Para aprender a mirar dentro de ti (introspección) es importante seguir una serie de recomendaciones que sin duda marcarán un antes y un después en tu serenidad y equilibrio mental, ya que es el paso previo esencial para gestionar tu vida emocional de manera saludable y fortalecerán tu capacidad de tomar decisiones y tu intuición.

1. En primer lugar, es imprescindible conocer las emociones, saber nombrarlas. Parece obvio, pero no lo es. La mayoría de la población habla en términos de estoy bien o mal, sin matices, sin saber nombrar la emoción que siente.

2. Hazle un hueco a lo que sientes. Permítete estar triste o enfadado o ansioso, no corras a taponarlo o a distraerte. Siente ese emoción en tu cuerpo, obsérvala sin juzgarla.

3. Es muy importante practicar a diario o lo máximo que puedas unos minutos de meditación mindfulness, para poder aprender a defusionarte de tus pensamientos y emociones y sólo observarlas. Sin juicios de valor, sin resistencia.

4. Escucha lo que quieren decir esas emociones. A veces estará claro,otras no tanto y será necesario profundizar en tu interior para saber el origen. En algunos casos, se remonta a situaciones del pasado inconclusas, es decir, aquellas que siguen provocando sufrimiento a día de hoy ya que en su momento no las cerraste de manera adecuada. Otras emociones se deben a carencias afectivas de la infancia. Es preciso ponerse en manos de un profesional que te ayude a sanar tu infancia y entender esos miedos que te están condicionando tu presente.

5. Saca momentos al día para escuchar. Sin ruido, sin música. Escucha sólo el silencio o los ruidos cotidianos, sin nada que interfiera.

6. Toma contacto con la naturaleza. Al menos un par de veces al mes. Pasea en contacto con la energía natural. Abraza un árbol, camina descalzo/a por la playa, escucha el sonido del agua, deja que el sol te bañe.

7. Lee. Desconecta de la televisión, del móvil. Elige una novela que te haga soñar o un libro que te haga reflexionar. Aquí tienes algunas recomendaciones.
8. Escribe. Escribir es terapéutico en si mismo. A modo diario o de manera reflexiva o poética. Es una manera de poder tomar distancia con los pensamiento o emociones, de aclarar ideas y de vomitar todo aquello que te oprime. Aquí te cuento más sobre la escritura.

9. Dibujar y colorear ayuda a parar. Está de moda, pero es cierto que es beneficioso para desbloquearnos. Mandalas o dibujos de Walt Disney, da igual, la idea es desconectar para conectar contigo y con el AQUÍ Y AHORA.

Lo importante es PRACTICAR y dejar que poco a poco tus bloqueos vayan cayendo y vayas adquiriendo la capacidad de MIRAR DENTRO DE TI (Introspección), ya que esta es una capacidad que se entrena, no se tiene o se carece de ella y ya está.
Para poder disfrutar de manera plena de la vida recuerda que es necesario asumir los miedos y el dolor que en muchos casos supone mirar a tus demonios de frente. Pero para mantenerlos a raya y conseguir que dejen de provocarnos sufrimiento, es necesario conocerlos, saber que están ahí y mirarlos a los ojos.

Tal vez prefieras mirar para otro lado, no “rayarte”, seguir viviendo de puntillas, envuelto en tu bucle de rutina y de superficialidad y que cada vez que una emoción intensa venga a decirte que te estás equivocando darle un martillazo a golpe de pastilla o de negación. Es tu elección. Pero no olvides que al final…

 

 “El cuerpo habla, lo que la boca calla”

 

Besos.

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